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“La gente de radio está hecha de otro material”

Jaime-Perez-Parodi

Recluido en clínicas de Valledupar y Bogotá, Jaime Pérez Parodi pasó los días más largos de su vida. El reconocido locutor y folclorista, encerrado, no se imaginaba la conmoción causada por una recaída en su salud.

A su teléfono celular llegaron mensajes de toda índole, inclusive le dijeron que Diomedes Díaz lo estaba llamando para que lo presentara en el más allá, y él, simplemente se sorprendió de la jocosidad de ‘Macondo’.

La denominada ‘Biblia del Vallenato’ permaneció cinco días recluido en la UCI de la Clínica del Cesar en Valledupar, después de presentar dolores abdominales. Por gestión de su hijo Korak Pérez fue trasladado a Bogotá, en el Hospital San Ignacio fue atendido y luego salió con el ánimo de regresar a su Valledupar a la cabina de Cacica Stereo y a las tarimas de los festivales de la región.

EL PILÓN: ¿Por qué estuvo en la clínica?
Jaime Pérez: Lo mío no era tan grave como la gente creía, eran cálculos biliares que me los extrajeron en Bogotá y afortunadamente estoy bien. Los médicos en la capital del país me dieron un buen parte y después salí al Eje Cafetero, Cali, Tuluá y regresé a Valledupar restablecido.
EP: El folclor vallenato mostró mucha preocupación tras su recaída, ¿alcanzó a sentir ese calor del pueblo?
JP: Estoy muy contento porque el pueblo rezó mucho, hicieron cadenas de oraciones, con ustedes los medios, especialmente EL PILÓN porque tuve las oportunidades de leer las crónicas que me las llevó mi hija a la Clínica Cesar y de verdad quiero agradecerles a todos. Pensaba que Valledupar me conocía y no que me quería tanto.
EP: Fueron cinco días en la Unidad de Cuidados Intensivos, inclusive se hablaba de afectaciones severas…
JP: Sí, me hablaban de una masa en el estómago, hasta me colocaron como un enfermo terminal y yo no sabía, pero un día el doctor Freddy Socarrás me visitó y me dijo que me habían matado tres veces.
EP: El país atraviesa por una crisis en el sector salud notable, ¿pudo palparla con su reclusión?
JP: Claro, fíjate que duré diez días esperando una remisión a Bogotá y no la hacían, me prometieron que iría en un avión ambulancia y al final viajé en vuelo comercial a Bogotá y luego los pasajes de regreso los pagó Joaco Guillén y ahora estamos luchando para que la empresa Coomeva se los rembolse a Joaco.
EP: ¿Sintió el calor de las personalidades del folclor vallenato en esta etapa de su vida?
JP: Me gustó la actitud de Silvestre Dangond a través de Carlos Bloom, Jorge Oñate envió a Mario Puerta, Martín Elías dispuso a Harold Becerra, Jorge Celedón me llamó desde Las Vegas cuando iba a recibir el Grammy, los doctores Eloy ‘Chichí’ Quintero, Stevenson Marulanda, ‘Juancho’ Castro mandó a su hija que es médico al Hospital San Ignacio en Bogotá, entonces sientes tu que no estás solo porque el pueblo te acompaña. Un grupo de amigos en la capital del país como Jorge Naín Ruíz, Richard Leguízamo, Ramón Soto, Keir Ernesto Villero y Rafael Oñate Rivero crearon una comité de recesión y a mí no me faltó nada en la capital.
EP: ¿Cómo recibe todo ese respaldo?
JP: Pensaba que me conocían, pero no imaginaba ese cariño de tantas personas. Me siguen llamando ofreciéndome ayudas, pero afortunadamente no he tenido la necesidad; gracias a mí familia, a los medios y al pueblo Valledupar.
EP: Diomedes Díaz hablaba de que la muerte tenía que esperar, ¿pensó usted en la muerte por algún instante?
JP: No, porque nunca estuve en una situación grave. Te comento una anécdota, cuando me estaban interviniendo en Bogotá como que se equivocaron con la anestesia y desperté, sentí un dolor penetrante en el estómago y yo le dije al médico, él me dijo que estábamos en una intervención quirúrgica y que debía aumentarme la dosis en la anestesia pero no mucho porque de pronto el corazón se olvidaba de respira y me fregaba.
EP: ¿Cuál fue ese mensaje que le causó curiosidad?
JP: Un amigo me envió una frase muy lapidaria al teléfono celular, “cuídate que Diomedes anda buscando su animador”. Me causó sorpresa, pero después me reía mucho en la habitación de la clínica porque esa es la forma de expresarse en Valledupar.
EL: Ahora viene una recuperación recetada por los médicos, pero, ¿usted seguirá en las tarimas y festivales de la región?
JP: Claro, esa es mi vida y creo que cortarla así no puedo. Al hombre no le pueden cortar su fuente de trabajo, porque lo peor y a lo que yo le huyo mucho es ser declarado como inútil, la gente de radio estamos hecho de otro material, nos gusta estar en una cabina y hablar, pero no me gustaría quedar en una silla de ruedas, yo aspiro que la muerte mía sea así de pronto.
Por Carlos Mario Jiménez / EL PILÓN
Carlos.jimenez@elpilon.com.co

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